Recientemente tuvimos la oportunidad de visitar el nuevo Museo de Historia Natural de la Universidad de Santiago de Compostela, situado en el Parque de Vista Alegre y a escasos 250 metros del Auditorio de Galicia, y reabierto a finales de 2014. Este museo es el heredero del antiguo Museo “Luis Iglesias” que durante décadas ocupó los bajos de la Facultad de Químicas, y que fue creado en el año 1840 vinculado a la Cátedra de Historia Natural. Durante su larga historia ha visto cambiar su ubicación hasta cuatro veces, pasando primero por Fonseca y posteriormente por la facultad de Historia y la de Químicas.

Este museo es un gran centro de divulgación científica, habiendo sido visitado durante su ya dilatada historia por profesores, alumnos y aficionados a las ciencias de la Tierra. Muchos de los actuales profesores de secundaria de Galicia han pasado en algún momento por él a preparar la parte de visu de minerales, rocas, animales y plantas de sus exámenes de oposición.

El museo se encuentra dividido en dos plantas: una inferior en la que se encuentran las colecciones de vertebrados, aves y reproducciones de importantes ecosistemas de la Tierra, y otra superior en la que se encuentran las exposiciones de geología (minerales, rocas, meteoritos y fósiles) así como los ecosistemas marinos con su fauna correspondiente (vertebrados, invertebrados y algas).

El fuerte de este museo es sin duda la parte de biología, la cual cuenta con gran tradición en la Universidad de Santiago, a pesar de que se ha modificado en esta nueva ubicación la parte de geología, añadiendo algunas exposiciones, como la de meteoritos, aunque disminuyendo aparentemente el número de muestras de minerales. Son espectaculares las colecciones de zoología, en las que se pueden encontrar animales y aves de todo el mundo y cuyos ejemplares son, en muchos casos, centenarios, provenientes de los primeros tiempos del museo. En ellas se puede ver desde un león o un oso polar hasta lobos, zorros o pequeños roedores que habitan nuestros bosques. Cuenta además con una gran cantidad de aves tanto ibéricas como de fuera de nuestro continente, así como una extensa muestra de peces, tortugas marinas y una colección de invertebrados marinos. Además posee una extensa colección de conchas marinas de todo el mundo, pertenecientes a diversos géneros.

La sección de geología es muy bonita de visitar, y lo más abundante en ella son los minerales y las rocas. En el caso de los minerales existen muestras de todo el mundo y una sección exclusiva de minerales de Galicia, capitaneada por unos enormes ejemplares de cuarzo de Lousame o de la zona de Santiago. En la colección sistemática de minerales, éstos se encuentran presentados dentro de unos cilindros de metacrilato que permiten girar las muestras y verlas por cualquiera de sus caras, cosa que no había visto en un museo antes, si bien limita el número de muestras a exponer frente a una vitrina clásica. Muy espectacular es la colección de los modelos cristalográficos en figuras de madera, junto con un goniómetro del S-XIX.

Es curiosa la exposición de gemas y tallado de piedras preciosas, que se encuentra dentro de una reproducción de una gran cámara acorazada, lo que seguro emociona a los más pequeños.

La colección de rocas se encuentra en una serie de vitrinas en las que se incluyen muestras de los principales tipos (ígneas, sedimentarias y metamórficas) y además un enorme y completo expositor con todos los tipos de rocas existentes en Galicia, situadas sobre el mapa geológico de la comunidad. Se puede decir que es la más completa de las exposiciones de geología que se exhiben.

El panel de meteoritos explica lo que son y los distintos tipos en los que se clasifican, e incluye una decena de muestras de varios ejemplares localizados por todo el mundo.
Los fósiles cuentan con un espacio independiente, en el que nos da la bienvenida una réplica del esqueleto de un Velociraptor. Cada una de las vitrinas representa una Era y muestra algunos fósiles representativos de la misma, si bien no es una colección muy completa debido en gran parte a la escasez de rocas sedimentarias fosilíferas en Galicia. Recordemos que esta es una colección que viene de muy antiguo y no siempre hubo la facilidad actual de conseguir y compartir muestras incluso entre zonas relativamente próximas.

En general podemos hablar de una visita muy recomendable tanto para niños como para adultos, para estudiantes o para curiosos, en la que se podrá disfrutar de esta gran colección de geología y biología que sin duda convierten a este museo en el mejor de Galicia en su categoría.