Los pasados días 15, 16 y 17 de diciembre se celebró en el recinto del Centro de Congresos de la ciudad ilicitana la segunda edición de MinerElx.

Este año el tiempo acompañó, todos recordamos la tromba de agua que cayó la primera edición de esta feria. En esta ocasión el tiempo fue soleado y fresco, como corresponde a la época del año.

Este escribiente acudió el día 17 a visitar la exposición, hablar con los amigos y adquirir alguna pieza interesante, objetivos cumplidos sobradamente. Así que sólo me resta escribir esta crónica para aquellos que no pudieron desplazarse a la bella ciudad de las palmeras en el bajo Vinalopó alicantino.

Esta feria repite el enfoque cultural del pasado año, con el concurso de fotografía mineralógica, este año en 2 categorías: fotografía de minerales macro y fotografía minerales micro. En la primera categoría el ganador fue D. Juan Carlos, con una instantánea de un fluorapatito de las minas del Carmen de Jumilla, y en la segunda D. José Miguel Sola, con una gran fotografía de una goethita proveniente del filón 340 de Rodalquilar (Almería), ambas fotografías de gran calidad.

Entre otras actividades se organizó de nuevo el concurso de dibujo entre los estudiantes de los colegios de primaria de la ciudad; una exposición de meteoritos, donde destacaban ejemplares de diversos tipos y procedencias, incluyendo los originarios de la Luna, Marte y el planeta enano Ceres. Esta exposición fue realizada en colaboración con el grupo de Estudio y Divulgación de Astronomía Astrogeda (http://www.astrogeda.es) diversos talleres y el domingo como actividad final de la feria, un concierto con instrumentos hechos con rocas: litófonos, que cuando menos sonaban diferente a lo que uno puede escuchar habitualmente. Un concierto participativo donde mayores y pequeños pudieron experimentar por si mismos los sonidos de las rocas, y rememorar los antiguos instrumentos musicales neolíticos y sus sonidos.

El domingo estuvo la sede de la exposición bastante animada, aunque según cuentan los presentes, los días anteriores fueron más flojos de público.

En cuanto a los minerales expuestos en esta edición, este cronista pudo ver muchas piezas interesantes y para todos los bolsillos. El que no encontró su pieza es porque no buscó bien.

Lo que primero llamó la atención fue la buena representación de baritina marroquí de diferentes calidades y precios, así como de vanadinitas de Taouz (Marruecos), que hacia años que no se veían en las ferias, a un precio bastante ajustado.

Destacable asimismo un impresionante lote de calcitas de la mina Elmwood, con su característico color melado y en cristales realmente grandes, lo único que ya no gustó tanto era su precio, realmente elevado, aunque las piezas eran dignas de ver.
El material unionense estaba bien representado, con piezas de todos los gustos y precios, destacando las famosas romanechitas recientemente halladas en la mina Haití, baritinas de la misma mina y cuarzos y calcedonias del Cabezo de Don Juan.

Las fluoritas asturianas son un clásico que no podía faltar en una feria de este nivel. Esta vez también se las pudo admirar aquí, sin embargo, como sucede desde hace algún tiempo, los precios ya son menos atractivos en general. Las de la mina Moscona, con calcita y alguna con baritina eran bastante interesantes. También estaban presente piezas de Berbes y de la mina Emilio.

Ejemplares interesantes provenientes de algunas localidades clásicas españolas, como las canteras de la sierra de Madrid se los podía encontrar a un precio muy contenido: cuarzos ahumados con apofilita, ortosas macladas y otras especies realmente interesantes.

Llamó la atención de este cronista la espectacular geoda de amatista de Sudamérica, proveniente de las minas comprendidas entre Brasil y Uruguay. El montaje la hacía parecer como una mariposa con las alas desplegadas. Realmente espectacular.

Las azuritas de Marruecos estaban también representadas con algunos ejemplares realmente llamativos, aunque no estaban al alcance de todos los bolsillos, así como los minerales cobaltíferos secundarios de Bou Azzer.

Es destacable la presencia de algunas rarezas provenientes de minas clásicas y extranjeras. Yo que soy aficionado a las cosas poco frecuentes encontré algunas destacables dentro de la sistemática expuesta. La dioptasa de Tsumeb es una de ellas, algo que es siempre caro pero que se podía conseguir a un precio relativamente razonable. También se pudo ver un lapislázuli afgano pulido a un buen precio. De Europa destacaban los clásicos rumanos de Baia Sprie y piezas ya vistas provenientes de Trepca. No olvidemos una baritina de la zona minera de Iglesias, en Cerdeña, realmente raras de ver.

También llamó la atención un ejemplar de arsénico nativo peruano, algo que no se ve todos los días, y una esmeralda de Muzo, Colombia. Esta pieza no tenía precio, y preferí no preguntar.

Otra especie interesante era el cinabrio procedente de Almadén, clásico entre los clásicos nacionales, así como esfalerita de la mina Las Mánforas, de Aliva, en los Picos de Europa, que hasta no estaba cara para la localidad.

Además de amatistas se podía ver cuarzos provenientes de otras localidades brasileñas, así como cuarzos pakistaníes y las típicas zeolitas de la India algunas bastante estéticas. Tampoco faltaron a su cita los clásicos portugueses de Panasqueira, que estuvieron bien representados.

De África, aparte de Marruecos, llamaron la atención los cuarzos amatista en ventana de Madagascar y los rubíes con zoisita de Tanzania.

Por último, llamó la atención de este cronista la clinoatacamita de Perú, un ejemplar destacable para la especie y la localidad.

Y hasta aquí esta crónica, que esperamos poder repetir en la próxima edición de MinerElx en 2018.

Seguidamente testimonio gráfico del evento.