Las minería del azufre de Lorca comenzó a mediados del siglo XIX, hacia 1853. Las minas de azufre se encuentran en una pequeña sierra de unos 200 metros de altura y 8 kilómetros de longitud, que se extiende de SO a NE, estando situada junto a la carretera que une Lorca con Caravaca de la Cruz, cerca de la actual fábrica de cementos, siendo bastante accesible.

Es un afloramiento de margas yesíferas sobre pizarras (incluidas bituminosas), arcillas, yesos y calizas asimismo ricas en yeso, de origen sedimentario, que se conoce como la cuenca neógena de Lorca, formada durante el Terciario (mioceno) en un ambiente de formación marino, que posteriormente quedó aislado del mar (de hecho, es conocido de antiguo que en la zona se pueden encontrar fósiles marinos en las arcillas esquistosas que forman el techo de la formación mineralizada en azufre: diatomeas, crustáceos y peces).

El origen del azufre proviene de la acción bacteriana. La alineación montañosa que se formó más adelante debido al levantamiento posterior de la cuenca es conocida actualmente como La Serrata de Lorca. Hacia 1868 ya se había reconocido y delimitado el yacimiento, que ocupaba un área de forma aproximadamente rectangular de unos 9×3 km.

La existencia de esta mineralización fue el origen de una importante industria minera y de refinado del mineral extraído que perduraría hasta mediados del siglo XX.

El azufre aparece intercalado entre las rocas sedimentarias formando capas concordantes con la estratificación. Algunas minas alcanzaron los 250 metros de profundidad y su laboreo fue especialmente penoso, debido a la estrechez de los estratos mineralizados y el desprendimiento de gases, debido a que junto al azufre también se formaron pizarras bituminosas, de las cuales se desprende el gas, que provocó accidentes. Las minas estuvieron activas hasta el año 1936, aunque en 1945 se intentaron reactivar. Sin embargo, el azufre que se extrae de la pirita desplazó al azufre nativo, por lo que las minas de Lorca cesarían definitivamente su producción a los pocos años.

El azufre como mineral

El azufre nativo es un mineral de aspecto muy característico que lo hace inconfundible. Según el Dizionario etimologico della lengua italiana de Ottorino Pianigiani el nombre latino sulphurium o sulphur puede provenir de la voz sánscrita sulvere, sulvari o çulvari, (enemigo del cobre) que hace referencia a la pérdida del valor del cobre cuando se combina con azufre.

El cobre se ennegrece y pierde completamente sus propiedades. Según Joan Corominas explica en su obra Breve diccionario etimológico de la lengua castellana, la palabra castellana azufre proviene del latín sulphur y se pronunciaba en el s. XIII sufre, a la que se le incorporó una a y la z proviene de la pronunciación italiana. También puede provenir de la voz árabe az-zufra, que significa amarillez, introducida por el alquimista árabe del s. VIII Abu Musa Jabir Ibn Hayyán (Geber), que también puede ser el origen de la “a” inicial del nombre.

Dejando las curiosidades del nombre del mineral, este elemento se conoce desde la prehistoria, es mencionado en la Biblia y se conoce desde muy antiguo que es una piedra inflamable.

En la Edad Media los alquimistas trabajaron sobre él, atribuyéndole numerosas propiedades más o menos esotéricas, medicinales y de paso descubriendo muchas de sus propiedades y el ácido sulfúrico. Los usos del azufre son muy numerosos y su descripción se sale del objeto de este trabajo.

Mineralógicamente hablando es uno de los elementos nativos más comunes en la naturaleza, si no el más común.

El azufre nativo tiene dos orígenes principales: las exhalaciones volcánicas de fumarolas y la formación sedimentaria procedente de la descomposición de los sulfatos por la acción bacteriana como hemos comentado anteriormente. También se le encuentra en fuentes termales y como producto de la descomposición de los sulfuros en yacimientos metalíferos. El yacimiento de La Serrata es un yacimiento sedimentario. Los mejores cristales se dan en esta clase de yacimientos.

El azufre aparece formando costras, eflorescencias, de forma pulverulenta y también formando espectaculares cristales pertenecientes a la clase bipiramidal del sistema rómbico, que muestran un brillo resinoso muy característico, y un color amarillo más o menos intenso.

El hábito de los cristales es usualmente la dipirámide, aunque también aparecen cristales tabulares. Aquí es necesario apuntar que existen varias formas de azufre, siendo las dos principales la forma rómbica y la forma prismática monoclínica, estable a partir de los 95,4 ºC. El hábito típico de estos cristales es el bipiramidal, como podemos ver en las fotografías que ilustran este trabajo. Normalmente se encuentra asociado a otros minerales sedimentarios, como la celestina, la calcita y el aragonito.

El azufre es un mineral especialmente frágil, por lo que debe manejarse con mucho cuidado para evitar la rotura de los cristales. El calor de la mano puede provocar su resquebrajamiento debido a su baja conductividad térmica.

Vista parcial de la Serrata de Lorca. Fotografía: Ginés López tomada el 26-7-2003.

Vista parcial de la Serrata de Lorca. Fotografía: Ginés López tomada el 26-7-2003.

Paragénesis del yacimiento de La Serrata

El yacimiento de La Serrata de Lorca, guarda similitudes con otro famoso depósito, el polaco de Tarnobrzeg. El azufre del yacimiento lorquino aparece formando costras, cristales de hábito tabular y bonitos cristales dipiramidales que en ocasiones superan el centímetro de longitud, de color amarillo limón, a veces algo más oscuro, incluso de color pardusco, ricos en facetas, con las caras brillantes, a veces mates. Muchas veces los cristales son translúcidos, otras son más opacos.

En general el azufre aparece asociado a la calcita, que forma pequeños cristales de hábito escalenoédrico, de color blanco o blanco grisáceo, translúcidos, que aparecen recubriendo geodas o rellenando fracturas de la roca sedimentaria. Suele ser la matriz del azufre, como se puede ver en las imágenes.

Asimismo, aparece junto a la calcita la celestina, formando cristales prismáticos de pequeño tamaño, con la terminación típica, transparentes y bien formados; otras veces muestran hábito tabular.

También aparece, aunque más raramente cuarzo cristal de roca, en forma de pequeños cristales milimétricos transparentes, y posiblemente también aragonito coraloide, y pequeños cristales blancos de baritina de hábito tabular y asociados formando la típica asociación en “libro”. En la formación sedimentaria también se encuentra ópalo y también en los estratos superiores aparece halita, formada cuando se evaporó definitivamente el agua marina de la cuenca.

Bibliografía

• El patrimonio geológico de la Región de Murcia. Varios autores. Fundación Séneca, Murcia, 1999.
• Club de Minerales. Revista Conocer, número 35, diciembre de 1985.
• La minería en Lorca: La Sierra de Enmedio. Bartolomé García Cruz. Cámara