Una mina muy destacada en el distrito minero unionense es la denominada Victoria, situada en la cara este del Cabezo de San Ginés, en las cercanías de El Estrecho de San Ginés, muy cerca de la mina Precaución. Esta mina estuvo dedicada a la extracción de hierro y manganeso a principios del s. XX y finales del XIX, era propiedad de D. Antonio Martínez Donate y Dª. Dolores Martínez Donate.

Un poco de historia sobre la mina Victoria

En 1885 se descubrió un importante masa de hierro y manganeso, y para explotarlo se abrieron tres pozos, que encontraron el mineral a poca profundidad, entre 30 y 40 metros. El mineral ocupaba una gran bolsada de 500 metros de longitud, aunque el criadero reconocido hacia 1912 tenía una corrida de 600 metros, con espesor variable, llegando hasta los 50 metros, siguiendo dirección N-S, extendiéndose hasta la vecina concesión Joaquina. El filón de óxido de hierro con óxido de manganeso afloraba entre las calizas donde encajaba del Cabezo de San Ginés. Aún es posible contemplar parte de las labores exteriores de esta mina y de las colindantes en forma de rozas y rampas de entrada a las galerías de interior7. Esta explotación es bastante laberíntica y extensa, muy similar a las demás minas del Cabezo de San Ginés.

Minas de hierro del Cabezo de San Ginés. Original de Memorias del Instituto Geológico de España. Criaderos de Hierro de España, Tomo 1, Criaderos de la provincia de Murcia. Fernando B. Vilasante. Madrid, 1912.

Minas de hierro del Cabezo de San Ginés. Original de Memorias del Instituto Geológico de España. Criaderos de Hierro de España, Tomo 1, Criaderos de la provincia de Murcia. Fernando B. Vilasante. Madrid, 1912.

La riqueza del mineral hizo posible en diciembre de 1890 la instalación de una máquina para extracción y desagüe de la labor. Esta mina sostuvo una producción durante bastantes años de 5.000 a 6.000 toneladas de mineral de hierro/manganeso al mes, con una ley media del 25% Fe y 20% Mn, con muy poca sílice (5 o 6% de media) destacando una práctica ausencia de fósforo1. Este mineral era en superficie principalmente óxidos e hidróxidos (limonita, pirolusita) y en profundidad el criadero se enriquecía en manganeso, ya que apareció carbonato de manganeso (rodocrosita) con una ley media de 23% de hierro y 23% de manganeso y 2-3% de sílice. El mineral, que se calcinaba para enriquecerlo en hierro y manganeso, se destinaba a la exportación, ya que no se fundía en el distrito. Aún se pueden observar los restos de algunos hornos de calcinación en la zona.

El acceso a las labores se realizaba mediante rampas y pozos. A partir de los 30-40 metros de profundidad el agua penetraba en las labores. Las máquinas bombeaban hasta 60 metros cúbicos por hora de agua en aquellos años para poder mantener los trabajos, que en uno de los pozos llegaron hasta los 92 metros de profundidad.

Esta labor también fue explotada posteriormente por Pío Wandosell y Miguel Zapata, el Tío Lobo, conjuntamente, que la arrendaron primero en 1896 y posteriormente compraron en su mayor parte en 1899 a los propietarios de la mina en aquel tiempo. Ya hacia 1912 los trabajos se limitaban a la zona superior de la mina por encima del nivel de las aguas, trabajos de rebusca entre los filones accesorios ya que la mina estaba inundada y debido al alto coste del desagüe, esta no se desaguaba, lo que posiblemente acabaría acarreando el abandono de la explotación por agotamiento de los criaderos accesibles.

Es de destacar que el problema del desagüe era común a muchas minas de la zona del Cabezo de San Ginés-El Beal. A raíz de este problema de desagüe se creó un Sindicato para desaguar las minas de la zona de El Beal en 1902. Este se encargó de bombear el agua de esta mina hasta que en 1907 cesó el desagüe por su elevado coste.

Algo de geología

En la Sierra de Cartagena se pueden dividir los criaderos metálicos principalmente en tres grupos:

  • Manto de silicatos y piritoso.
  • Volcánicos y sus contactos con rocas encajantes.
  • Criaderos de Fe+Mn+Ba en rocas carbonatadas.

Los yacimientos de Fe+Mn+Ba se hallan situados en los márgenes del distrito minero unionense, pero no fueron marginales en lo que a su interés económico se refiere, porque explotación industrial de hierro y manganeso tuvo una gran importancia en la Sierra de Cartagena durante el final del siglo XIX y principios del XX. Otras minas de hierro y manganeso que explotaron filones en roca carbonatada también se encuentran en las Lomas de la Cazolilla y la zona de El Gorguel y Portmán, entre otros lugares.

El Cabezo de San Ginés o monte Miral, es un pilar tectónico perteneciente al complejo Alpujárride que forma una elevación de 229 metros de altura, claramente separada del resto de la Sierra de Cartagena, formado por rocas sedimentarias carbonatadas (calizas dolomíticas) de color variable, principalmente gris más o menos claro, del triásico medio/superior (de una edad entre 200 y 247 millones de años2) con muy poca arcilla y muy compactas, que se superpone sobre rocas metamórficas de bajo grado de metamorfismo (filitas azuladas, vulgarmente conocidas en el distrito minero unionense como “lajas” y rocas similares, como pizarra “laguenosa”3 del complejo alpujárride inferior) formadas entre el pérmico y el triásico inferior (de una edad entre 247 y 299 millones de años. La edad exacta de estas rocas pizarrosas es difícil de determinar por la ausencia de registros fósiles4). Este pilar tectónico se formó durante las fases de plegamiento que levantaron los Pirineos, cuando África empujó hacia el norte la península Ibérica, siendo la fase de plegamiento más intensa durante el periodo oligoceno, hace entre 13 y 6 millones de años5. Los minerales explotados en ella son los óxidos de hierro y manganeso que forman filones, capas interestratificadas entre las calizas y bolsadas en el interior del paquete carbonatado.

Corte del criadero de hierro del Cabezo de San Ginés. Original de Memorias del Instituto Geológico de España. Criaderos de Hierro de España, Tomo 1, Criaderos de la provincia de Murcia. Fernando B. Vilasante., Madrid, 1912. Redibujado por el autor.

Corte del criadero de hierro del Cabezo de San Ginés. Original de Memorias del Instituto Geológico de España. Criaderos de Hierro de España, Tomo 1, Criaderos de la provincia de Murcia. Fernando B. Vilasante., Madrid, 1912. Redibujado por el autor.

Recordemos que geológicamente los criaderos de Fe+Mn con baritina y calcita como gangas, y trazas de minerales de cinc y plomo (como hemimorfita y otros minerales secundarios de cinc de color claro: las antiguas calaminas, junto con algo de blenda y galena), de esta mina son similares a los del resto del Cabezo de San Ginés, como los de la mina Precaución, Haití, Esperanza, y otras de los mismos metales de la zona de El Beal y Las Lomas de la Cazolilla.

El origen de estos depósitos de hierro pudiera estar en la completa oxidación de una mena primaria, posiblemente de sulfuros (se ha encontrado en la mina Precaución próxima a estas labores limonita pseudomórfica de pirita, y en profundidad se ha encontrado blenda y galena en varias minas de la zona, incluida la que nos ocupa), que contenía algo de Pb+Zn y manganeso y que estaba rellenando fracturas en las rocas carbonatadas de origen sedimentario en ambiente marino, formando los filones y bolsadas de mineral explotable. Son criaderos que en la actualidad se hallan a poca profundidad por lo qu

e debieron sufrir el efecto de la acción de las aguas que se filtraban desde la superficie, alterando los sulfuros primarios hasta alcanzar a su configuración actual. Otra explicación a su formación reside en la circulación de soluciones ricas en hierro y manganeso por las diaclasas que en contacto con la caliza precipitaron en forma de óxidos e hidróxidos6. En el Cabezo de San Ginés existen algunas intrusiones de rocas subvolcánicas (diabasas) muy alteradas y que han alterado a su vez a su alrededor la roca caliza metamorfizándola por contacto, pero que se encuentran lejos de la mina que nos ocupa.

Minerales destacados

La mineralogía de esta mina es monótona y escasa, en lo que a número de especies se refiere, pero sin embargo hay algunas especies de interés coleccionístico notable.

Goethita FeO(OH)

Los hidróxidos de hierro de esta mina aparecen principalmente en forma terrígena y pulverulenta, mezclados con óxidos de manganeso, lo cual facilitaba su extracción. Son frágiles y deleznables, formando la matriz de otros minerales.

Pero esa fragilidad, que aumenta con la proporción de óxidos de manganeso presentes junto al hidróxido de hierro, hace que las especies que se han desarrollado sobre ellos se puedan desprender con facilidad, lo cual resulta especialmente molesto para el coleccionista.

La goethita se presenta en forma terrosa, hojaldrada y muy porosa, pero a veces aparece en forma botroidal o globular, de color negro, sobre baritina. En muchas ocasiones es difícil de distinguir visualmente de otros óxidos de manganeso de aspecto similar, pero la raya y la reacción ante el HCl la diferencia rápidamente.

Sin embargo la forma más frecuente en la que aparece este mineral es en forma terrosa, bandeada o incluso estalactítica, vulgarmente conocida como limonita. El hierro estalactítico forma a veces curiosas formas con cierto valor estético y coleccionístico, algunas extremadamente frágiles y delicadas, de color pardo más o menos oscuro. Esta forma de goethita no es exclusiva de esta mina, aparece en otras del Cabezo de San Ginés, como la mina Bismarck.

Pirolusita MnO2

Pirolusita cristalizada. Encuadre de 5,5x5,5 mm. Mina Victoria

Pirolusita cristalizada. Encuadre de 5,5×5,5 mm. Mina Victoria

La existencia de óxidos de manganeso en esta mina es fácilmente comprobable por su reacción ante el ataque del HCl: la emisión de cloro gaseoso fácilmente detectable por su olor irritante. Varios óxidos de manganeso presentan esta reacción: la romanechita y la pirolusita.

La pirolusita resulta claramente identificable por su intenso color negro y brillo metálico. Aparece formando pequeños cristales de 1-2 mm. de longitud a lo sumo asociada a limonita y baritina. Su hábito cristalino es claramente diferente al de la hematites por lo que es fácil de distinguir con una lupa de 10x. También aparece en forma terrosa, careciendo en este caso totalmente de interés.

Romanechita (Ba,H2O)2(Mn+4,Mn+3)5O10

Posible romanechita sobre baritina cristalizada. Encuadre de 18,3x12,2 mm. Mina Victoria.

Posible romanechita sobre baritina cristalizada. Encuadre de 18,3×12,2 mm. Mina Victoria.

En ocasiones aparece un mineral globular distinto de la goethita, habitualmente cubriendo cristales de baritina y asimismo recubierto por carbonato de calcio masivo, que una vez eliminado se muestra de un color negro aterciopelado, tizna las manos de negro y su raya es de diferente color a la de la goethita. Este mineral reacciona con el HCl desprendiendo cloro, lo que lo diferencia claramente de la goethita, que no lo desprende. Este mineral, la romanechita, es un mineral típico de criaderos de manganeso en rocas carbonatadas (calizas y dolomías) y sedimentarias como el que nos ocupa, y teniendo en cuenta que ha sido citada en otras minas del Cabezo de San Ginés, en muestras de aspecto similar a las observadas en la mina Victoria, y junto con la existencia de minerales de bario (baritina) en el criadero, la especie pudiera ser esta, aunque el autor no ha podido analizar ninguna muestra para poder caracterizar la especie con total seguridad. El nombre del mineral viene de la localidad francesa de Romanèche, donde fue citada por primera vez.

Calcita y aragonito CaCO3

Calcita, encuadre de 10x6.7 mm. Mina Victoria.

Calcita, encuadre de 10×6.7 mm. Mina Victoria.

Es muy frecuente la calcita, que aparece formando grandes cristales blancos que pueden alcanzar varios centímetros de longitud, en forma de cabeza de clavo o romboedro elongado en el interior de la masa de mineral oxidado. Los cristales están bien desarrollados y algunos son de buena calidad. También se han hallado pequeños cristales transparentes de tamaño milimétrico muy bien formados con hábito cabeza de clavo. Son frecuentes los crecimientos de cristales lenticulares sobre baritina. Se han hallado cristales de calcita en el interior de la caliza gris en la que arman los filones mineralizados, de color blanco, incolora y a veces de color pardusco.

Es muy habitual en esta mina esta asociación: baritina en matriz de óxidos de Fe+Mn, recubierta asimismo de óxidos de Fe+Mn y cubierta de cristales de calcita o costras de calcita/aragonito. A veces los óxidos de manganeso forman estructuras ramificadas arborescentes o coraloides de color negro en el interior de gruesas costras de carbonato cálcico, que al ser retirado por medios químicos las deja al descubierto. Sin embargo la fragilidad de estas estructuras es extrema, por lo que su conservación esn buen estado es harto dificultosa. Esta asociación se presenta rellenando filones, muchas veces por completo, con lo que los cristales no llegan a desarrollarse, careciendo de cualquier interés coleccionístico.

El aragonito, por su parte, no es descartable su presencia, pero el autor no ha analizado los crecimientos coraloides de carbonato de calcio que recubren algunas baritinas, por lo que su correcta adscripción está por determinar.

Baritina BaSO4

En esta mina es sin duda el mineral más destacado por su interés mineralógico, que sin embargo era despreciado y odiado por los antiguos mineros, que no trabajaban las minas que contenían mucha baritina, por ser difícil de separar de las menas metálicas por los métodos de criba y estriado usados con anterioridad al desarrollo de los procesos de flotación, debido a su elevada densidad.

La baritina es el principal portador del elemento bario en la naturaleza. El mineral forma una serie isoestructural con la celestina y la anglesita; mezclándose perfectamente con la celestina, formando en ocasiones cristales mixtos. A pesar de ser un sulfato, su producto de solubilidad es muy bajo, por lo que resiste bien el ataque de muchos ácidos, por lo que se limpia con relativa facilidad.

Cristaliza en la clase dipiramidal del sistema rómbico. En esta mina aparece en varios hábitos cristalinos y colores.

La baritina de color blanco y blanco-amarillento es muy frecuente. El hábito cristalino es rómbico tabular, con grosores del cristal que van del milímetro o menos a más de un centímetro. Suele aparecer rellenando filones y acompañada de calcita masiva. Los cristales no son tan grandes como los que aparecen en otras minas de la zona, pero habitualmente su tamaño puede llegar en algunos casos a los 4 o 5 centímetros de longitud. Muchas veces está recubierta de óxidos de hierro y manganeso, otras veces aparece limpia y brillante. Son muy frecuentes los agregados estalactíticos y los rellenos de filones en forma masiva, careciendo entonces de cualquier interés coleccionístico.

Es menos conocido el hecho de que en esta mina se han encontrado buenas muestras de baritina blanco-azulada, con los cristales asociados de forma estalactítica, conservándose una buena muestra en la colección del Museo Minero de La Unión.

Sin embargo es la baritina de color naranja la que ha hecho conocida a esta mina. Estas baritinas aparecían en la parte más profunda de la explotación. El color, que en algunos cristales presentan zonados y fantasmas de crecimiento regulares y a veces irregularmente distribuido, puede ser debido posiblemente a las inclusiones de hidróxido de hierro. Suele ser opaca, aunque algunos ejemplares son translúcidos. Es un color muy poco corriente en el distrito, solamente se ha encontrado baritina de este color en otra mina del distrito, la mina Eugenia, en Portmán. El hábito de los cristales suele ser pseudohexagonal tabular, agrupándose en haces paralelos y en forma de rosetas, pudiendo alcanzar estos cristales y agregados varios centímetros de longitud. A veces se muestra en cristales tabulares prismáticos. Siempre aparece en matriz de óxido de hierro y manganeso, y ha sido muy popular como pieza de colección.

Más escasa aún es la baritina roja, que ha aparecido en la escombrera de uno de los pozos de esta concesión. Se presenta en cristales pseudohexagonales tabulares, de color rojo intenso, a veces presentando degradados de color en un mismo ejemplar y con el interior del cristal de color anaranjado. Su aspecto le da cierto parecido con la vanadinita, pero observada detenidamente la forma de sus cristales es claramente diferente: tabulares planos frente a los típicos isométricos o prismáticos de la vanadinita. Los cristales son pequeños, 3 o 4 mm. de longitud a lo sumo, apareciendo en la habitual matriz oxidada.

Otros minerales

En esta mina están citados de antiguo la rodocrosita, la smithsonita, el cuarzo y el yeso, así como blenda y galena, pero su presencia es escasa o testimonial. La rodocrosita debió ser explotada completamente como mineral de manganeso durante el laboreo de las minas y no se la encuentra en las escombreras. La presencia de otros óxidos de manganeso, como la calcofanita, hollandita, coronadita, todorokita, hidroheterolita, etc. es muy posible, ya que en otras minas del Cabezo de San Ginés se han descrito algunos de ellos, normalmente en forma microscópica, pero no siempre, quedando sujeta su determinación en esta labor a nuevas investigaciones.

Cueva-Victoria-completo-reducido-web

Cueva Victoria. Plano realizado por el Grupo Exploración e Investigaciones Subterráneas (Murcia) GEIS. Año 1970. Dibujantes y topógrafos: Jesús Alberto Gómez Tolosa, Francisco Torrano Mirete, Mariano Martínez Teruel, Rafael Martínez Teruel. Fuente: Archivo Museo Minero de La Unión. Fotografía: Ginés López García.

Breve reseña arqueológica y paleontológica

El Cabezo de San Ginés ha sufrido fenómenos cársticos, desarrollándose una gruta en la caliza triásica: la cueva Victoria en la cual se han descubierto restos arqueológicos y fósiles de gran importancia. El acceso a dicha cueva esta protegido por vallados y cancelas para conservar el yacimiento. Esta cueva comunica con las labores mineras por lo que acceder al interior de las mismas no es posible ni está permitido7.

En los sedimentos de dicha cueva se han hallado huesos de más de 60 taxones de vertebrados de finales del periodo terciario, concretamente del periodo pleistoceno inferior, con una edad calculada de 1,4 millones de años. Entre los grupos de vertebrados presentes en dicho yacimiento podemos citar la existencia de felinos, diversos tipos de aves, équidos, simios, bóvidos, cérvidos, etc.

También tiene gran importancia el hallazgo en su interior de restos fósiles del género homo. Este yacimiento paleontológico es uno de los mejores de Europa para el pleistoceno inferior.

Al ser este un tema que se escapa completamente del propósito y conocimientos de este articulista, para aquellos interesados en conocer más sobre este particular, en la bibliografía podrán encontrar referencias a trabajos paleontológicos sobre esta gruta.

Calcita sobre la roca caliza dolomítica del encajante. Encuadre de 23x15,3 mm. Mina Victoria

Calcita sobre la roca caliza dolomítica del encajante. Encuadre de 23×15,3 mm. Mina Victoria

NOTAS
  1. La ausencia de fósforo lo hacia muy apreciado por las fundiciones de la época.
  2. Según el Mapa Geológico de España, hoja 978 de El Llano del Beal, las rocas carbonatadas pertenecen al piso intermedio o Muschelkalk, triásico medio, de una edad entre 235 y 247 millones de años). Sin embargo son difíciles de datar porque estas rocas carecen de fósiles que ayuden a ello.
  3. El término láguena lo acuñaron los mineros almerienses que vinieron a trabajar al distrito unionense desde la sierra de Gádor. Alguien comentó en cierta ocasión, no sin razón, que La Unión era un pueblo de Almería a 10 kilómetros al este de Cartagena, debido a la gran inmigración de gentes de aquellas tierras que vinieron a ganarse el pan en las minas del distrito.
  4. Hay autores que las fechan en el silúrico, otros en el carbonífero, en el devónico y otros, como Fernando B. Villasante, las datan en el triásico inferior, aunque estudios más recientes se las atribuyen al periodo pérmico.
  5. Los edificios volcánicos neógenos, como el Cabezo Rajado, son de este periodo.
  6. Alfredo Massart, ver bibliografía.
  7. El autor no ha podido visitar el interior de las labores mineras ni acceder al interior de la cueva Victoria, los accesos están vallados y protegidos con cancelas y las bocaminas de las rampas se hallan cerrados. Recuperar muestras minerales del interior no es posible en la actualidad, ya que el único acceso a las labores es a través de los pozos de la mina, cuyas máquinas se desmontaron hace ya largo tiempo, por lo que sólo se pueden estudiar ejemplares recuperados en el s. XX (antes de que se vallaran los accesos), como los mostrados en las fotografías que acompañan este artículo y que son piezas antiguas. Las baritinas naranjas de esta mina son difíciles de ver en las ferias de minerales en la actualidad.

 

Bibliografía
  • Bocamina, patrimonio minero de la Región de Murcia. Varios autores. Ayuntamiento de Murcia. Museo de la Ciencia y el Agua, Murcia, 2005.
  • Bocamina, volumen 2, La Unión. Varios autores. Grupo Mineralogista de Madrid, 1996.
  • Mapa Geológico de España, Hoja 978: Llano del Beal. Instituto Geológico y Minero de España, Servicio de Publicaciones del Ministerio de Industria. Madrid, 1974.
  • Memorias del Instituto Geológico de España. Criaderos de hierro de España, Tomo I: Introducción y criaderos de la provincia de Murcia. Rafael Sánchez Lozano y Fernando B. Villasante. Imprenta de Antonio Marzo, Madrid, 1912.
  • Catastro y Censo Minero de España. Catastro Minero de Murcia, año 1949. Memoria. Ministerio de Industria y Comercio. Madrid, 1949.
  • El patrimonio geológico de la Región de Murcia. Rafael Arana Castillo, Tomás Rodríguez Estrella, Miguel Ángel Mancheño Jiménez, Francisco Guillén Mondéjar, Roque Ortiz Silla, Maria Teresa Fernández Tapia, Antonio del Ramo Jiménez. Fundación SENECA, Murcia, 1999.
  • Descripción de los criaderos metalíferos del distrito de Cartagena, Alfredo Massart, Reeditada por Gaceta Minera y Comercial, números de agosto de 1887. Original impreso por la Sociedad Central de Minas.
  • Minerales de La Unión. Ginés López García. Editorial NaturSport, Murcia (de próxima publicación en 2015).
  • Pío Wandosell Gil, memorias extraviadas de un empresario audaz. Retrato de una época: La Unión 1868-1920. Gonzalo Wandosell Fernández de Bobadilla. Edición conjunta del Ayuntamiento de La Unión y el autor. La Unión, 2012.
  • Cueva Victoria: Geología, Paleontología, restos humanos y edades. José Gibert Clols, Lluís Gibert Beotas, Carles Ferrández Canyadell, Francesc Robot, Alfredo Iglesias, Patxo Gibert Beotas. Memorias de Arqueología, 14, Región de Murcia 1999 – 2005, páginas 37-62. Dirección General de Cultura y Servicio de Patrimonio Histórico, Región de Murcia. 2006.
  • Cueva Victoria: Lugar de ocupación humana más antiguo de la península Ibérica. Eduald Carbonell, Jordi Estévez, Salvador Moyà-Solà, Joan Pons-Moyà, Jordi Agustí, Josep F. de Villalta. ENDINS nº 8, 1981 Ciutat de Mallorca.