Los pasados días 16, 17 y 18 de diciembre de 2016 se celebró la primera feria de minerales de Elche, en el recinto del palacio de Congresos de la ciudad ilicitana, situado en un lugar céntrico de la ciudad, de fácil acceso, muy cerca del conocido Huerto del Cura. Esta es una pequeña crónica escrita desde el punto de vista del coleccionista.

Lo cierto es que para ser la primera edición el tiempo fue espantoso, el fuerte temporal de viento y lluvia que azotó el sureste de España en esas fechas la deslució bastante y disuadió a mucho público de visitar la feria, a pesar de las buenas instalaciones donde estaba ubicada y las actividades paralelas que complementaban el programa. El escribiente de esta crónica viajó desde Murcia, circulando bajo un auténtico túnel de lavado, que era en lo que se había convertido la autopista A7 el pasado domingo día 18, afortunadamente sin ningún incidente, visto lo sucedido en algunos lugares y la cantidad de lluvia caída, las mayores en los últimos 20 años en la zona.

Esta exposición tiene un buen enfoque que también se ofrece en otras ferias, la parte cultural, pero en este caso se ha ido un poco más allá comparadas con las ferias del entorno (La Unión y San Vicente) con actividades entre las que destacaban una exposición de meteoritos auténticos, talleres de cristalografía y mineralogía, concurso de dibujo para los escolares y concurso de fotografía. Este último contaba con un jurado de prestigio internacional: el fotógrafo Joaquín Callén. A él se presentaron instantáneas de gran calidad, estando al final los premios muy disputados por la categoría de los trabajos presentados. La entrega de los mismos lo realizaron concejales de la Corporación ilicitana.

No todo tiene que ser comercio puro y duro. La divulgación científica es un objetivo muy importante en esta clase de eventos, aunque en muchos lugares quede en un plano marginal.

Es de destacar que en esta feria el protagonista principal fue el mineral, y la bisutería era minoritaria, lo cual es muy de agradecer por el coleccionista, ya que últimamente a algunas ferias deberían cambiar el apellido de minerales por el de bisutería.

Sin ánimo de hacer publicidad de ningún comerciante, si estuvieron algunos muy conocidos en el mundillo mineralógico nacional, como Euskalduna, Eliecer Minerales, ECom Minerals, JU Minerales, Quarzo Arte Mineral, Tesoros Minerales, Zona Minera y otros expositores locales y nacionales hasta un total de 18.

La variedad de minerales expuestos, para el tamaño de la feria fue notable. Entre las especies y localidades destacables no podía faltar las fluoritas asturianas del distrito de Villabona, mina Emilio y Berbes, entre otras; buena muestra de baritinas y otras especies de La Unión. De esta localidad se vio una interesante calcofanita bandeada sobre goethita y hollandita que no se ve todos los días. También se vieron algunas piezas de piromorfita de la mina San Andrés, un material que escasea en la actualidad, una bonita baritina de la mina San Guillermín (ambas minas en Córdoba); una espectacular placa de aragonito en matriz de yeso de Minglanilla a un precio a todas luces muy bueno; una bonita pirita de Ambasaguas y otras especies clásicas nacionales.

Mucho material internacional: piezas de Panasqueira, ópalos australianos de Queensland, sulfuros y dolomitas de Trepca, malaquitas bandeadas de la República del Congo, un espectacular xilópalo de Arizona, una gran amatista de Veracruz (México), piezas de vanadinita de Mibladen, amatistas cactus sudafricanas, un curioso cuarzo hematoideo de la cuenca del río Orange, algo de material chino, algunas piezas de Perú interesantes por lo poco usual del yacimiento, piezas norteamericanas de Elmwood, wulfenitas de la famos mina Red Cloud, fluoritas inglesas, etc.

Lo llamativo, por sorprendente e inusual, fue la exposición de un trozo del famoso meteorito de Cheliabinsk, que si mal no recuerda el lector, y si no lo recuerda me tomo la libertad de hacerlo, fue el que cayó recientemente cerca de esta ciudad rusa, explotando en el aire y provocando decenas de heridos y numerosos daños materiales en dicha población, y que apareció en la portada de todos los medios de comunicación del mundo. El ejemplar estaba a la venta.

Entre los precios, de todo un poco, había material de muy buena calidad a un precio bastante ajustado, había piezas muy baratas para los chiquillos y luego como siempre lo inalcanzable para el coleccionista medio.

Además de los minerales, también habían algunos libros a la venta. Uno de ellos, muy curioso, era uno de fotografías en 3D de minerales, con un efecto muy conseguido en muchas de sus láminas. Una curiosidad interesante y diferente.

No faltó un stand de la revista Paleomina, revista de referencia dentro del panorama mineralógico y paleontológico nacional, a cargo de su editor.

Visto lo visto, auguramos un buen porvenir a esta feria, que esperamos que el año que viene se celebre con mejor clima y que así el público se anime a visitarla.

Seguidamente una pequeña galería fotográfica como testimonio gráfico del evento, de alguna de las piezas que llamaron la atención de este articulista, no están todas las que son, pero para muestra un botón.