Como todas los años en Semana Santa, desde hace ya 21 años, se celebra en la ciudad minera de La Unión la ya tradicional feria de minerales y fósiles en el antiguo Mercado Público de la ciudad.

Este año, sin embargo, se inició marcada por la polémica. El cartel de la feria, obra de un reconocido artista fotógrafo local, suscitó las críticas de algunos aficionados, no por su calidad, si no por su temática, quizás poco adecuada para anunciar una feria de minerales. A ello se han unido los fallos en la organización que se han cometido (retraso en la instalación de la cartelería anunciadora debido a que la imprenta se demoró en su entrega, y su relativa poca difusión, concurso fotográfico organizado con prisas y sin criterio, etc. y para colmo se sumó el susto provocado por un listón de madera que cayó del techo a causa de una gotera preexistente que afortunadamente no provocó daños mayores). Estos errores, impropios de una feria de esta categoría, han restado público, lo que ha afectado, en la parte económica, a las ventas de algunos expositores, según comentarios escuchados en el recinto ferial recogidos por este cronista.

Sin embargo este último punto conviene matizarlo sin extendernos mucho: el incremento en los precios de la pieza de colección, muy notable en la feria del año anterior, no ha ayudado nada a las ventas en esta edición. Muchos grandes compradores que otros años hacían desembolsos importantes en el pasado este año no los han hecho o directamente no han visitado la feria. Asimismo, el tiempo, casi veraniego en estos días, ha influido en la afluencia de visitantes ya que este ha preferido visitar las soleadas playas murcianas. Por lo tanto lo que cuenta la prensa escrita local sobre la afluencia de público a la feria no se ajusta a la verdad. Sólo había que pasear por el aparcamiento: el año pasado no se podía aparcar, este año se hacía sin dificultad. Y en el interior del recinto, las aglomeraciones habituales de público de otros años fueron cosa del pasado.

No obstante el ambiente entre los coleccionistas fue bueno. Esta feria sigue siendo un gran punto de encuentro de numerosos aficionados que disfrutamos de agradable conversación y algunos aprovechan para hacer sus excursiones en busca de alguna muestra extraída por ellos mismos.

Este año en el homenaje al minero se ha glosado la figura del escritor, investigador y pionero mineralogista unionense Mariano Muelas Espinosa, fallecido el año pasado, que fue autor de los libros Minerales de la Región de Murcia y La minería de La Unión.

Cambiando de tercio, la zona de cambios de la Estación del ferrocarril estuvo animada como todos los años, pero la falta de algunos coleccionistas habituales por circunstancias personales y profesionales se dejó sentir. No obstante, algunas de las novedades más destacadas de esta edición se presentaron allí: linarita y auricalcita de la Sierra de Cartagena (estos minerales no aparecían desde 1982), azufres antiguos de Lorca (entre ellos uno espectacular por su calidad), micros de vanadinita de Málaga, grandes yesos antiguos de Pilar de Jaravía provenientes de colecciones antiguas, micros de piromorfita de El Horcajo, descloizita portuguesa, gran cantidad de baritina local de muy buena calidad, vanadinitas marroquíes, mercurio nativo y cinabrio de El Entredicho, fluoritas asturianas (algunas de gran calidad), calcita y goethita de la mina Trinidad … Siempre es importante asomarse por allí porque en ocasiones aparecen ejemplares muy interesantes. La zona de cambios sigue siendo uno de los grandes atractivos de esta feria.

Ya en el interior del mercado se pudieron apreciar tres hechos relevantes: la abundancia de material indio de buena calidad a precio muy asequible, la abundancia de material de Bulgaria a precio de ganga y la bajada de precio de las fluoritas de la mina Moscona, al menos en los ejemplares de calidad media-baja y baja. Esta última circunstancia contrasta vivamente con los disparados precios de la fluorita de Berbes, La Sirena y La Collada. Cualquier ejemplar moderadamente decente no bajaba de los 100 euros. De los de calidad, mejor no hablar. Había piezas con cristales de hasta 8 cm realmente estupendas.

Otro ejemplar muy curioso que estaba expuesto fue una piromorfita de El Horcajo de las antiguas, tamaño 4×4 cm., que estaba a la venta por un precio bastante asequible para la pieza que es y su rareza. Las platas de las Herrerías también se han visto a precios razonables.

Una pieza que ha llamado la atención de este escribidor ha sido una placa de fluorita inglesa de Cumbria especialmente espectacular por su rareza, mina, color y calidad. Para mi gusto uno de los mejores ej

emplares expuestos, si no el mejor, aunque el jurado a la hora de valorar los méritos para los premios al mejor mineral expuesto pues no lo entendió así.

También ha gustado mucho otro gran ejemplar: una geoda de amatista de Brasil de una calidad extraordinaria tanto en el color como en su brillo y completamente ausente de defectos, que estaba a un precio alto pero acorde al tamaño de la pieza y su calidad, por lo que la relación calidad/precio era muy correcta. Había otras mayores y drusas de amatista pero con un color muy pálido que nada tenían que ver con la mencionada.

Dentro de los ejemplares nacionales, la baritina azul de Asturias estaba bien representada con ejemplares muy destacables por su calidad. Asimismo, estaba expuesta una espectacular calcita de La Viesca, Asturias que fue objeto de admiración por su tamaño y calidad. Asimismo, había expuestos unos fantásticos ejemplares antiguos de gran tamaño celestina de Arneva realmente magníficos. El material de Albatera estuvo también bien representado. Incluso se vieron piezas de blenda acaramelada de Áliva, lo cual no es asunto menor. Destacan también piezas andaluzas además de la plata de las Herrerías y los apatitos de Jumilla. Este último material se va a poner en el futuro complicado de conseguir por el cierre de la mina al haber sido declarada espacio de la red Natura 2000 recientemente. El acceso a las labores de interior está ya restringido.

Del resto del material internacional se han visto interesantes ejemplares de cobaltocalcita del Congo a precios muy asequibles, cuarzos alpinos, material de Panasqueira (aunque este de menor nivel que el visto en otros años anteriores salvo excepciones) y material de Elmwood bastante correcto. Asimismo había piezas clásicas de Italia provenientes de una colección antigua bastante curiosas y asequibles, incluyendo vesubiana del monte Vesubio. Sin embargo también se han visto en algunos expositores piezas ya expuestas en ediciones anteriores, algunas a un precio sensiblemente menor, lo cual indica que estaban sobrevaloradas. Además había a la venta piezas clásicas de esperrilita y platino nativo de Rusia y vesubiana de la mina Jeffreys, piezas que ya no se ven habitualmente. Los ópalos australianos los traía un expositor a un precio muy ajustado. Llamó la atención de este cronista una pseudomorfosis de crisocola en boleíta de México realmente increíble por lo raro a un precio muy contenido. Ejemplares chinos se vieron pocos, a diferencia del material de Trepca, que si estaba bien representado.

Si nos centramos en el material local, destacan los ejemplares de enorme tamaño de siderita con grandes cristales maclados de galena provenientes del manto de silicatos de la Sierra de Cartagena, extraídas a principios de los años 1980 en la Corta San Valentín de la Unión y que no se habían visto en años. También interesantes los ejemplares de pirolusita del cabezo de San Ginés de bastante calidad. Fueron también objeto del interés de este cronista las piezas de yeso de la famosa mina Dificultad provenientes de una colección antigua y unas baritas amarillas de gran tamaño. Destacables asimismo fueron las bonitas smitshonitas del grupo El Lirio recientemente extraídas. El resto de piezas locales han sido las habituales, aunque también se ha visto un nivel más bajo en las presentadas por algunos expositores, salvo las excepciones antes mencionadas, hecho este que les restó claramente ventas. El coleccionista se ha vuelto muy exigente y la relación calidad/precio se valora escrupulosamente. Algunos han aprendido esta lección en esta feria.

En general, los precios de la feria han sido más asequibles que los del año anterior, bastante disparatados a juicio de los entendidos. El material unionense tenía un precio muy contenido. Incluso piezas clásicas de la Corta San Valentín que el año pasado estaban inalcanzables, este año tenían un precio muy bueno. No obstante, había algunas excepciones en algunas piezas internacionales y nacionales, como una amatista de México, que tenían un precio sencillamente de aurora boreal.

Este año los premios al mejor mineral expuesto y la mejor pieza de la Sierra de esta edición han resultado ser bastante adecuados. El premio al mejor mineral expuesto fue para una pieza de ferberita de Panasqueira, realmente impresionante; y la mejor pieza de la Sierra de Cartagena recayó en una espectacular galena con pirita, absolutamente fantástica. La mejor con diferencia.

Para próximas ediciones deberán tomar nota los organizadores y corregir los errores cometidos o esta feria pasará a ser una más del montón. Hay ferias cercanas que están mostrando un mejor nivel organizativo y cultural que acabarán por ensombrecer a la feria unionense si no se renuevan los contenidos y se da un nuevo enfoque, más divulgativo, científico y cultural, que no solo el meramente comercial y economicista. El Presidente de la Asociación de Empresarios local FAEPU, organizadora de la feria, me consta que ha tomado nota de estos fallos y para el próximo año tiene previsto introducir mejoras en la organización y en los contenidos de la misma. Renovarse, este debe ser el objetivo para el próximo año, si no la feria caerá en el estancamiento, que es el paso previo para la ruina.

Por último mencionar un hecho que los que molestan y mucho al personal. Es anecdótico pero muy irritante. Había varios expositores que vendían la revista del Grup Mineralògic Català Paragénesis. Dichos ejemplares tenían un precio de 10 euros, según reza en el interior de la revista. Pues bien, había varios expositores vendiéndolos: uno a 15 euros, otro a 10 euros y otro a 14 euros. Aquí no hablamos de una piedra, que son todas diferentes, si no de una publicación con un PVP ya fijado. Juzgue el lector y búsquese el calificativo apropiado. Se me ocurre uno muy pertinente, pero por educación no lo voy a poner negro sobre blanco.

Hasta aquí la crónica de esta feria, que desafortunadamente no pasará a la historia como la mejor de las celebradas en la gran ciudad minera de La Unión. El año que viene esperamos que sea mejor.