Existen numerosas tipologías de cuarzo, con gran variedad de tamaños, formas y colores. Así, algunos de los más conocidos son: ágata, calcedonia, ópalo, sílex, ojo de tigre, citrino, cristal de roca, cuarzo lechoso, morión, cuarzo rosa, Eisenkeiser/Jacinto de Compostela, amatista, venturina, cuarzo prasio… Pero dentro del mundo de los cuarzos, y quizá no tan conocidos, nos llaman particularmente la atención los cuarzos biterminados trasparentes, a los que hoy dedicamos este artículo.

Los cuarzos biterminados

Los cuarzos biterminados se corresponden con una variedad muy concreta y escasa de cuarzo, que se obtiene cuando el cristal se desarrolla en todas las direcciones durante la etapa de cristalización, desarrollándose numerosas caras facetadas. La morfología de estos cristales es tal que parecen gemas pulidas, y como gemas muchas son usadas, pues dan un aspecto similar a diamantes y circonios, debido a su belleza y dureza.

Este peculiar crecimiento tiene mucho que ver con la roca en la que se forman: rocas sedimentarias de composición cálcica y magnésica como son las dolomitas y calizas. La solución silicatada circula por los poros y cavidades de la roca carbonatada, con la que no presenta ningún tipo de afinidad química. Al disminuir la temperatura de la solución, se van formando pequeños microcristales dentro de la misma, a los que se van añadiendo sucesivamente partículas de SiO2, sin atender a una dirección determinada, únicamente al espacio disponible en la roca. Una vez se desarrolla el cristal, se forma la típica terminación en cúspide de los cuarzos, pero en este caso, no existe una sola punta, sino dos.

Es de resaltar dentro de este contexto los cuarzos biterminados herkimer, procedentes del condado de Herkimer County, Nueva York, Estados Unidos donde se encuentran los ejemplares más conocidos. Son cuarzos completamente cristalinos, de gran brillo (no en vano también se les conoce por el nombre de diamantes herkimer), buenas terminaciones y en ocasiones alguna impureza carbonosa o incluso burbujas de agua. Estas piezas gozan de lo que podríamos llamar “denominación de origen” al llevar el nombre del lugar en el que se encuentran.

Ejemplares de características similares nos llegan desde China, Patagonia Argentina, Méjico, Pakistán, Afganistán, Francia, Noruega, Ucrania, etc., aunque en este caso se les debería denominar cuarzos biterminados incoloros.

Cuarzos biterminados en España

En España poseemos ejemplares únicos en el mundo, y cuando hablamos de la zona donde se encuentran los más característicos ejemplares de cuarzos biterminados nos referimos al material de la Cornisa Cantábrica, donde se les denomina diamantes de montaña.

Y es en el Principado de Asturias donde resalta la antigua zona minera del pueblo de Berbes, Mina Ana. En este yacimiento, que destaca por sus fluoritas de intenso color violeta bien conocidas y valoradas en todo el mundo, se han llegado a sacar ejemplares de varios centímetros de arista y gran calidad. Si bien es verdad que hay piezas extraordinarias completamente transparentes, en su mayoría los cuarzos de este yacimiento suelen tener una tonalidad ahumada.

Muchos de los cristales presentan inclusiones de diversa naturaleza. Encontramos materia carbonosa, arcilla, cristales de fluorita y barita, burbujas de agua salada e hidrocarburos. Así, con luz blanca, encontramos el cristal con gran trasparencia y un salpicado interno bastante curioso, pues resaltan los tonos negros de las inclusiones carbonosas y los tonos verdosos y amarillentos de las burbujas de hidrocarburos.
En ocasiones queda en el interior del cristal un conducto por el que las burbujas de agua salada se mueven curiosamente al girar el cristal.

La sorpresa va en aumento cuando apagamos las luces y ponemos nuestra pieza bajo “luz negra” o luz ultravioleta de onda larga y corta, pues estas burbujas de hidrocarburo son fluorescentes, y el cristal parece cobrar vida.

El resultado de todo lo anterior son cristales de gran belleza y contraste, muy característicos y únicos en el mundo.

Aunque los cuarzos biterminados más característicos fueron (y son extraídos) en cavidades dentro de la roca, existe paralelamente en el mismo yacimiento otros cuarzos de características similares, que presentan recristalización, esto es, se separaron de la roca original y volvieron a cristalizar. De esta forma en un mismo cristal existen distintas direcciones de crecimiento.

Por La Cabaña (Berbes, Asturias) pasan cada año muchos coleccionistas, en principio atraídos por la posibilidad de recoger su propia muestra de fluorita en las zonas de El Frondil y La Paredona, y que después acaban buscando estos maravillosos cuarzos un poco más arriba. Hoy en día, hacerse con una pieza de grandes dimensiones, así como aquellas que se presentan con fluorita y barita, es bastante difícil.

En la mina de fluorita Mina Emilio, Loroñe, Colunga, Asturias, se obtienen ejemplares de gran envergadura dentro de geodas en la matriz calcárea, los cristales en sí mismos suelen presentar una superficie de contacto con la roca donde se ha formado y estan acompañados de la paragénesis mineral típica del yacimiento: fluorita, calcita, dolomita y barita.

Es también digno de mención, aunque menos destacado, el yacimiento de la Corta de San Lino en Caravia, donde encontramos cristales de cuarzo biterminados en toda la escombrera, y se obtienen unos cristales si bien no perfectos, deslumbrantes.

Por último, en Asturias se hace alusión a algún yacimiento concreto, como los cuarzos biterminados de Las Caldas en Oviedo o los de Boal en el alto de Penouta, en las proximidades de la antigua mina de wolframio, asociados a diques de cuarzo y la aureola de metamorfismo del plutón granítico. Estos últimos presentan una tonalidad lechosa y están muy bien formados. También se obtienen en esta localidad cuarzos ahumados con la morfología más típica de prisma acabado en punta.

Con respecto a otras provincias, y aunque las evidencias de estos yacimientos son bastantes escasas y envueltas en un halo misterioso por el secretismo de los coleccionistas, se puede citar la presencia de cuarzos en el País Vasco en el embalse de Urrúnaga, Legutio, Álava. Estos ejemplares suelen denominarse cuarzos ventana, pues presentan un tipo de cristalización caracterizada por el rápido crecimiento de los bodes del cristal frente a las caras del mismo, formándose estructuras parecidas al marco de una ventana. Al seguir desarrollándose el cristal, estas cavidades se cierran, quedando en su interior inclusiones acuosas.

En Sevilla en la Mina Los Ángeles en las cercanías del pueblo de Minas del Castillo de las Guardas. Y en La Rioja, en Cervera del Río Alhama, estos cuarzos también presentan la cristalización ventana, y se encuentran junto a minerales como calcita y dolomita en grietas presentes en calizas, en las proximidades hay que mencionar los yacimientos de icnitas, huellas de dinosaurios, de las que gran parte del sur de esta Comunidad se encuentra llena.

Autores:

 

Bibliografía:
Recomendados:

Universidad Autónoma de Madrid. Museo de mineralogía.